OSOS DE AGUA: ¿La clave para protegernos de la radiación?

Los tardígrados, son “los animales más indestructibles de la tierra”, capaces de soportar temperaturas entre los -200ºC y los 150ºC.

Estos animales poseen una cualidad muy especial: son capaces de aguantar mucho tiempo deshidratados, a pesar de ser una especie que habita idealmente en espacios húmedos. De hecho, pueden pasar décadas así. Su cuerpo es similar al de una oruga, con ocho patas que acaban en pequeñas ‘garritas’ y un orificio circular en la cabeza. Su organismo está compuesto en gran parte por agua, pero cuando esta escasea, pueden ‘deshidratarse’ para sobrevivir. (pueden pasar hasta 10 años sin obtener agua).

Lo hacen retrayendo su cabeza y patas y arrugándose hasta formar una especie de bola, expulsando todo el agua de su cuerpo. Entonces, entran en un estado de animación suspendida, algo así como un letargo profundo, en el que pueden permanecer durante décadas. Si se vuelven a meter en agua, recobran su estado inicial y vuelven a vivir con normalidad.

Además, pueden soportar 100 veces más radiación que los seres vivos más resistentes.

La mayoría de los tardígrados son terrestres y habitan fundamentalmente en la película de agua que cubre los musgos, líquenes o helechos, aunque también pueden llegar a habitar aguas oceánicas o de agua dulce, no habiendo rincón del mundo que no habiten. Los adultos más grandes pueden verse a simple vista porque llegan a alcanzar un largo de 0,5 mm de media.

Criptobiosis

Tal vez la cualidad más fascinante de los tardígrados es su resistencia y capacidad, en situaciones medioambientales extremas, de entrar en un estado de animación suspendida conocido como criptobiosis o estado anhidrobiótico.

Mediante un proceso de deshidratación, pueden pasar de tener el habitual 85 % de agua corporal a quedarse con tan solo un 3 %. En este estado el crecimiento, la reproducción y el metabolismo se reducen o cesan temporalmente y así pueden pasar hasta 4,4 años.

En 2016 científicos del Instituto Nacional de Investigación Polar de Japón (NIPR) consiguieron reanimar a ejemplares que llevaban más de 30 años congelados.

Esta resistencia permite a los tardígrados sobrevivir a temporadas de frío y sequedad extremos, radiorresistencia a la radiación ionizante y resistencia al calor y la polución.

Resistentes a las inclemencias del espacio

En septiembre de 2007 se lanzó la sonda espacial Foton M3 de Rusia y la ESA, y en ella fue colocado un grupo de tardígrados. Se comprobó que no solo sobrevivieron a las condiciones del espacio exterior, sino que incluso mantuvieron su capacidad reproductiva, por lo que se les considera el ser vivo más resistente. Además, pueden soportar 100 veces más radiación que los seres vivos más resistentes y pueden pasar años en un estado de hibernación sin agua, y reactivarse en cuanto se les suministre.

El genoma del oso de agua

Una nueva investigación publicada en Nature Communications ha conseguido secuenciar el genoma de este animalito y han logrado identificar un gen asociado a una proteína que ofrece resistencia contra el daño que causan los rayos X en el ADN humano.

Las proteínas analizadas actúan como protección celular frente a alteraciones de su material genético: evita un 40% el daño de la radiación en el ADN celular.

Un gen único

Comparaciones entre los genes de tardígrados y otras especies, demuestran que el gen que codifica esta proteína protectora es única de los osos de agua.