
Entre la regulación y la innovación en el final de la cumbre sobre IA
“Si observamos lo que hay a nuestro alrededor, podría parecer que no estamos listos para el futuro, ni siquiera para el presente», ha lamentado el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en la segunda y última jornada del encuentro mundial de inteligencia artificial (IA), celebrado en París los días 10 y 11 de febrero. El objetivo de la denominada «Cumbre de Acción» ha sido precisamente prepararse, a través de la unión de todos los actores, para lo que está por venir en materia de IA. En su afán por alcanzar a Estados Unidos y China, la Unión Europea movilizará 200.000 millones de euros dedicados a esta tecnología, como ha anunciado en su intervención la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La concentración de la tecnología
en oligopolios preocupa a Guterres. «El poder de la IA impone enormes responsabilidades y hoy está en manos de un grupo reducido de personas», ha asegurado. El camino, ha apuntado, debe orientarse a impulsar el desarrollo sostenido, en lugar de potenciar las desigualdades. En ese sentido, ha destacado el Pacto Digital Mundial, impulsado por la ONU el pasado septiembre, y ha celebrado el anuncio realizado en el marco de la cumbre sobre el lanzamiento de la Fundación Current AI. El impacto de la inteligencia artificial en el cambio climático también ha merecido la atención del dirigente de la ONU. A pesar de su potencial en la eficiencia energética, ha alertado, es fundamental tener en cuenta su consumo de recursos para evitar problemas a largo plazo.
En su intervención, ha acentuado el rol de las Naciones Unidas como paraguas ideal para debatir sobre la inteligencia artificial y explorar sus riesgos, beneficios y posibilidades. Es «una necesidad económica y un imperativo moral», ha defendido. También ha prometido un informe de modelos de financiación «para ayudar a los países a implementar la IA como un bien para todos» y ha urgido a los países a apoyar la creación de un Panel Científico Internacional sobre la IA.
Regulación e innovación de la IA, en la balanza
La gobernanza mundial de la inteligencia artificial ha sido el tema central de las intervenciones enmarcadas en este segundo día de cumbre, con una agenda más política que el primero. El primer ministro indio y coanfitrión del encuentro, Narendra Modi, ha explicado que la IA «creará una mayor interdependencia entre los países», lo que refuerza la importancia de eventos de estas características. En su intervención final, ha anunciado que la próxima cumbre se celebrará en India. Además, ha defendido la necesidad de mirar hacia «el sur global y tener en cuenta los recursos que le pueden faltar» para acceder a esta tecnología.
El equilibrio entre la innovación y la regulación ha sido objeto de debate a lo largo de las intervenciones. El vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, se ha posicionado como el más crítico ante una normativa amplia, al considerar que limita en exceso la innovación. Ha cuestionado que las iniciativas reguladoras pretendan realmente proteger a las personas, por lo que ha prometido que «la administración Trump garantizará el desarrollo de la IA en Estados Unidos sin desviaciones ideológicas», a diferencia de «los regímenes autoritarios que usan la IA para fortalecer sus capacidades represivas». Su gobierno, ha explicado, quiere «mantener la ventaja» en el sector, para lo que ha anunciado un programa público-privado con inversiones de hasta 500.000 millones de dólares. Estados Unidos se mantiene abierto a la cooperación con otros países, siempre y cuando se tomen sus normas técnicas como «estándar mundial».
Tras las críticas de Vance a aspectos de la regulación europea, ha intervenido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha destacado la importancia de una normativa responsable. «Las últimas cumbres se han centrado en asentar las bases, pero esta se enfoca en la acción, que es exactamente lo que necesitamos ahora», ha asegurado. Para la mandataria, es el momento de «formular dónde queremos que la IA nos lleve como humanidad». Ha dedicado parte de su intervención a desmentir que Europa haya perdido la carrera por la IA frente a Estados Unidos y China: «No estoy de acuerdo, porque no ha hecho más que empezar». Von der Leyen ha defendido la «marca europea de la IA», caracterizada por «datos y conocimientos únicos», un enfoque cooperativo y una filosofía open source, que permite «una expansión más rápida y sin fronteras».
Ha reconocido y prometido reducir el exceso de burocracia, al tiempo que ha defendido un conjunto de reglas para que la IA «sea una fuerza del bien». Para implementar un modelo en el que la inteligencia artificial «esté en todas partes» es necesaria una amplia financiación, por lo que la Unión Europea va a movilizar 200.000 millones de euros, que se sumarán a los 150.000 millones de la Iniciativa de Campeones de la Unión Europea en la IA, anunciados en el primer día de la cumbre. El director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, se ha mostrado favorable a la regulación, especialmente en lo relativo a la generación de vídeos e imágenes falsas: «Vamos a necesitar normas y estándares para evitarlos».
Retos y oportunidades para una IA responsable
La sesión del 11 de febrero ha estado marcada por el anuncio del nacimiento de la Fundación Current AI, que promete trabajar por una inteligencia artificial al servicio del público, gracias a la unión de gobiernos, empresas, filántropos y el conjunto de la sociedad. La accesibilidad y la apertura son sus dos pilares. Como países miembro desde su nacimiento, figuran estados como Alemania, Finlandia, Chile y Nigeria. También, se han sumado iniciativas privadas como Google o HuggingFace y entidades filantrópicas como la Fundación John D. y Catherine MacArthur. En la presentación de la entidad, la enviada especial del presidente francés para la IA, Anne Bouverot, ha defendido un enfoque no piense en «la innovación por la innovación, sino la innovación con un propósito».
El excesivo consumo energético de la inteligencia artificial ha sido otro de los temas clave del encuentro. Dirigentes como el primer ministro indio han defendido la necesidad de «mucha energía y energía verde». Por su parte, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha expuesto los principales retos en esta materia: «Un centro de datos de tamaño medio consume la electricidad de 100.000 hogares». Los países que tengan acceso a suficiente electricidad segura y asequible se sitúan por delante de los demás, por lo que, ha explicado, es fundamental abordar esta brecha. Sin embargo, Birol ha defendido también el potencial de la IA como fuente de innovación y mecanismo para optimizar los servicios eléctricos y mejorar su eficiencia. Además, ha anunciado la creación de un observatorio sobre energía e inteligencia artificial para trabajar en esta línea.
En la clausura del encuentro, el presidente francés y anfitrión, Emmanuel Macron, ha destacado la importancia de la financiación en la carrera de la IA, a la luz de los distintos anuncios de inversión que se han producido en la cumbre, y ha aprovechado para recordar los 109.000 millones de euros que ha captado Francia para el desarrollo de esta tecnología. «Estamos convencidos de que la IA ha de permitirnos aprender mejor, cuidarnos mejor y curarnos mejor», ha defendido. El principal reto, ha explicado, es edificar la confianza en todos los sectores, para que la inteligencia artificial no divida al mundo.
Con la convicción de que las reglas no han de servir para retrasar la innovación, sino para avanzar correctamente, ha declarado que la confianza en la inteligencia artificial ha de basarse en un acceso justo y compartido, la recogida responsable de datos de calidad y certificados, modelos plurales y abiertos, el respeto a la vida privada en un marco de confidencialidad de la ciudadanía, la protección de la información falsa, el respeto a la creatividad y la preocupación por el planeta.
Terminan dos días de cumbre sobre inteligencia artificial y, tras mesas de debate y encuentros diplomáticos, finalmente Estados Unidos y Reino Unido han decidido no firmar la declaración que pide que la aplicación de esta tecnología sea abierta y ética. En total, se han sumado 60 países y entidades supranacionales, entre los que figura la Unión Europea y sus 27 estados, así como China, Australia, Brasil y Canadá, entre otros [1].
[1]https://www.rtve.es/noticias/20250211/altos-mandatarios-regulacion-innovacion-final-cumbre-ia/16445191.shtml